Fray Juan de San Francisco en Tehuacán

Fray Juan de San Francisco en Tehuacán

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Fray Juan de San Francisco en Tehuacán: Muchos han sido los personajes de primer orden en la vida política de nuestro país que han pasado tiempos prolongados en Tehuacán, en esta ocasión hablaremos de Fray Juan con una historia que ronda la ficción pero que se encuentra bien documentada en el libro Historia Eclesiástica Indiana, y que señala el cómo por haber despedazado muchos ídolos, el demonio procuró matarle.

 

Se dice que era tan singular la luz de este fraile en la Nueva España que el mismo demonio, enemigo capital del género humano, pretendió frenarle con espanto:

 

Fray Juan en Teocán (o Tehuacán):

En el pueblo de “Teocan”, lugar principal y particularmente dedicado a la cultura y servicio de los demonios en su antigüedad, Fray Juan había recogido gran parte de los ídolos que eran adorados ocupándose de la conversión y doctrina de los naturales, pero quiso acelerar su tarea con la destrucción masiva de la idolatría.

 

Para estos fines mandó a llamar a todos los caciques del pueblo de Tehuacán, estando todos reunidos les dijo que convenía mucho al servicio de nuestro señor que se reunieran los indios de la comarca en el centro del pueblo para el día de los apóstoles San Pedro y San Pablo, porque tenía muchas cosas que decir y los invitó a que diesen orden para que esto se realizase.

 

Los principales hicieron lo que el fraile mandaba y estando ahí, todos juntos les predicó la ceguedad en la que los demonios los habían puesto, haciéndoles adorar sus feas estatuas para ofrecer su propia sangre y la de sus hijos, en ofensa y desacato del verdadero Dios, que creó a los hombres a su imagen y semejanza, para que a él sólo sirviesen en sacrificios de incienso y aceite.

 

 

La destrucción de los ídolos:

Terminando el sermón, mandó a los mozuelos fieles que tenía adoctrinados en la fe a que quebrasen los ídolos que el fraile tenía para aquel efecto, aparejados y puestos en orden. Los ayudantes así hicieron, sin dejar alguno entero y el mismo Fray Joan (Juan) con sus propias manos hizo pedazos el ídolo principal, diciendo aquellos versos del salmista “simulachra salm”. Gentium argentum et aurum: Los ídolos de los gentiles no son más que oro y plata, tienen ojos y no ven, orejas y no oyen. Así como llegaban los ídolos a sus manos, los quebraba diciendo las mismas palabras: Boca tienen y no hablan.

 

Cosa de admiración fue que en una multitud de infieles, no hubo alguno que osara detener al religioso, pero el demonio afrentado de aquel hecho, ese mismo día a 20 leguas de ahí, se apareció a un indio de Teocan, el cual no se había hallado en el sermón. El demonio se le apareció en la misma forma del ídolo que el fraile había quebrantado con sus propias manos, con las mismas heridas y mellas que la figurilla de barro.

 

 

 

El intento de matar a Fray Juan en Tehuacán:

 

Díjole el diablo al indio que mirara lo que le había provocado el religioso y que si el indio tenía al ídolo por su fiel servidor, fuese luego a vengar aquella ofensa. El natural respondió que iría de muy buena voluntad, pero que temía a los caciques que protegían al sacerdote. Replicó el demonio que tomara un pesado garrote y no temiese, pues él le ayudaría para entrar al monasterio, en un lugar secreto donde el santo había de acudir para que le matase, porque luego con ayuda del ídolo se podría salir sin que ninguna persona lo viese. El indio tomó entonces su camino con voluntad de hacer lo que la encarnación de satanás le mandaba, escondido en el lugar que le señaló.

 

Después de mucho esperar, en medio de la noche Fray Juan entró al monasterio, descargando el emisario del diablo el palo sobre de él pensando en matarle de un solo golpe, más quiso nuestro señor que le guardaba para mayores cosas que no le acertase, pasando el palo por las espaldas sin hacer mal ninguno. Dio fuertes gritos el fraile y de inmediato una multitud se reunió, entonces el indio no tuvo lugar para escapar y al cuestionarle la causa por la que quería matar al religioso, el natural contó por extenso la manera en que el demonio lo había persuadido de cometer la infernal tarea.

 

 

Un método eficaz para evangelizar:

Los misioneros, quienes se entregaron de lleno a la tarea de la evangelización, seguros de que su encomienda era de carácter divino, prodigaron los milagros narrados como nos lo describió a detalle Fray Juan de San Francisco, intentando con esto ganar adeptos que simpatizaran con los nuevos cánones religiosos. Lo cierto es que era una manera menos sangrienta de conquistar a la Nueva España.

 

Fray Gerónimo de Mendieta. Historia Eclesiástica Indiana. Editorial Salvador Chávez Hayhoe. México, 1945.

 

 

 

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