La Monja del Complejo Cultural “El Carmen”

La Monja del Complejo Cultural “El Carmen”

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La Monja del Complejo Cultural “El Carmen”:

Muchos fueron los obstáculos para realizar la monumental obra del Convento de El Carmen. En el año de 1724 se colocó la primera piedra de este icónico edificio pero la culminación llegaría hasta 1783, algunos creen que por dificultades económicas y otros por tantas desventuras que se suscitaron a lo largo de la edificación.

 

Luego de 230 años de historia, el recinto ha presenciado momentos cruciales en el acontecer de Tehuacán, fungiendo como templo, estación de ferrocarril, convento, cuartel, hospital y actualmente una parte está destinada como biblioteca y foro para las artes.

 

Mi experiencia personal:

Hace algunos años un servidor tenía la costumbre de asistir a su galería por las tardes, misma que se ubica en los altos del extinto Museo de Mineralogía. Lo que atraía mi atención era la paz que se respira, pero sobre todo una celda, donde se encontraba un cristo de tamaño natural en su cruz. Si ha estado usted ahí podrá confirmar que el tiempo se pasa volando, después de esta contemplación va a encontrar una ventanilla por donde penetra el ruido del exterior, emulando una profanación del templo.

 

Después de estas primeras observaciones, mi instinto natural me llevaba al receptáculo superior, donde se observaban los bien conservados jardines, la fuente y el campanario de la iglesia, para regresar nuevamente a la sala a dar el tradicional recorrido circular contra las manecillas del reloj.

 

 

El Chubasco:

Una tarde cualquiera luego de un aguacero de julio, noté que los guardias de la entrada se habían ido, el recinto parecía abandonado y quedé a la expectativa de señales humanas por algunos instantes sin hacer ruido, escuchando la lluvia. En efecto, cuando me dirigí hacia el Museo de Mineralogía noté la ausencia de sus conservadores.

 

Subí por las escaleras, observé el candil inmóvil que era testigo de una escueta exposición de fotografía. Me quedé sentado en una banca, casi frente a un piano que desconozco si permanezca en el lugar, cuando un estruendo interrumpió el sonido de la lluvia, parecía que una pesada roca había rodado por las escaleras, así que atravesé las salas pensando encontrar el origen del siniestro.

 

Me detuve previo al primer peldaño de acceso a la planta baja, comprobé que el candelabro seguía en su lugar y que el silencio empezaba a ganarle terreno a una lluvia mansa que minutos atrás parecía una tromba… de nuevo busqué la presencia de alguien que hubiese escuchado el golpe pero no había nadie, no obstante la curiosidad me decía que bajando los escalones hallaría mi respuesta.

 

 

Se hizo el silencio… por un rato.

Bajé la escalera con lentitud y más miedo que ganas, los pasos transcurrieron sin novedad, pero al llegar al descanso intermedio apareció una figura estaba al pie de la escalera, era una religiosa, que con su hábito café y blanco me miró bajando la cabeza casi de inmediato; su atuendo, la hora de la tarde, el golpe, todo fue uno y me petrificaron en el momento, sin duda algo no andaba bien.

 

Después del intercambio de miradas ella comenzó a subir hasta que se emparejó a mi lado, fue un breve instante en el que sentí una gota helada recorriendo mi espalda, cuando de pronto, como si se acelerara el tiempo, de tres pasos y como si no pesara nada, llegó hasta la planta superior… luego de eso, no pude hacer otra cosa que caminar hacia la salida sin mirar atrás.

 

No voltee, algo me lo decía, sólo deseaba salir del templo, desconozco cómo llegué a casa ni lo que hice al otro día, sólo quedó la sensación de haber sido mirado desde otros mundos, con la malicia que imprime en el alma los encuentros con lo sobrenatural.

 

 

Varias personas la han visto:

Años más tarde seguí frecuentando la Biblioteca Municipal y uno de los policías me contaba que era habitual verla, sobre todo en las celdas del Museo de Mineralogía, donde los que se quedaban de turno por las noches escuchaban cómo les murmuraba haciéndolos ir hacia la parte de atrás, hasta que una noche en el lugar que les indicaba se derrumbó un aplanado, que dejó entrever en los muros de adobe, huesos humanos lapidados, evidencias de muertes violentas que sucedieron en este histórico edificio, donde seguramente esta monja tuvo alguna participación que la mantiene penando hasta nuestros días.

 

¿Por qué no vas a buscarla?

 

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8 Respuestas

  1. Ni madresssss!!!

  2. radiograma

    Me acorde cuando profanamos la iglesia de Sn. francisco

    • Sí, ya me imagino. San Francisco fue el origen del Tehuacán moderno, entrar a este templo sin duda encierra un aire de misticismo.

  3. Adriana Juárez

    Muy bueno.

  4. No se quien seas, pero esta muy bueno tu blog, me atrapaste. Gracias por lo que compartes.

  5. Victoria Mendarte

    Excelente Blog…. Me encanta saber mas de las historias de mi Tehuas

  6. Cuando era policia me toco cuidar el museo de minerologia; me tocaron 3 sucesos para nada buenos en el mismo lugar y si les contara lo que pasa en la zona arqueologica.